Dicen por ahí que para alcanzar cierta constancia en el bienestar del alma a veces necesitamos ser algo " egoístas" . Que debemos o bservarnos, escucharnos, atender nuestros instintos y conectarnos con aquello que sentimos y necesitamos, más allá de la familia, los amores, la sociedad y el qué dirán. Creo que s er un tanto egoísta , en el sentido de pensar en uno mismo y en aquello que nos hace bien a nosotros en la vida, es una manera de alejarnos de la trampa del ego, aunque nos resuene como algo contradictorio. Cuando estamos sumergidos en su trampa nuestro ego busca ser querido, admirado y aplaudido. Relegar nuestros propios sueños y deseos para atender únicamente las necesidades ajenas, por ejemplo, lejos de convertirnos en mejores, generos os y humildes, nos puede acercar hacia las aguas que nos transformen en seres manipuladores ; seres que, a través del puro sacrificio, lo...
En el día a día, a veces es un desafío mantenerse fiel a uno mismo, a la propia esencia e identidad. Lo urgente opaca lo importante y, sin darnos cuenta, corremos el riesgo de aplazar nuestros proyectos, dudar acerca de quiénes somos y cuáles son nuestros verdaderos objetivos de vida. En este espacio propongo que tomemos las riendas, reafirmemos nuestra identidad y nos animemos a abrazar la vida para avanzar hacia nuestros sueños con paso pequeño o grande, pero decidido y lleno de amor propio.