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La trampa del ego

Dicen por ahí  que  para alcanzar cierta constancia en el bienestar del alma a veces  necesitamos ser  algo " egoístas" . Que debemos o bservarnos, escucharnos, atender nuestros instintos y conectarnos con aquello que sentimos y necesitamos, más allá de la familia, los amores, la sociedad y el qué dirán.   Creo que  s er un tanto egoísta , en el sentido   de pensar en uno mismo y en aquello que nos hace bien a nosotros en la vida, es una manera de alejarnos de la trampa del ego, aunque nos resuene como algo contradictorio.   Cuando estamos  sumergidos en su   trampa nuestro   ego busca ser querido, admirado y aplaudido. Relegar nuestros propios sueños y deseos para atender únicamente las necesidades ajenas, por ejemplo, lejos de convertirnos en mejores,   generos os  y humildes, nos puede acercar hacia las aguas que nos transformen en seres  manipuladores ; seres que, a través del puro sacrificio, lo...

De abandonar la trampa de la nostalgia y construir nuevos presentes

Hoy es mi primer día de una  nueva vida.   Miro a  mi  alrededor y el mundo aparenta ser el mismo: los árboles que  anhelan un agua que pareciera nunca llegar, dos gatos  sobre la medianera en un eterno juego de guerra y  seducción, los pájaros en un canto incansable, las chicharras potentes y, a lo lejos, los autos como un constante murmullo que me recuerdan el movimiento, los ritmos, las rutinas y las obligaciones que todos tenemos en esta tierra.   Cierro los ojos y rememoro aquella vez, a mis  veintitrés años, cuando con mi mejor amiga de aquel entonces comenzamos  a hablar de nuestros sueños en una noche  de bar.  Ya nos sentíamos demasiado grandes para conquistar la mayoría de  esas  metas extraordinarias  que  teníamos desde los quince. "Quiero ser una gran artista. Estrella de rock, pero ya es tarde para eso", recuerdo que me dijo ella esa noche; "Sí" , le  contesté. ...