Sucedió hace unas cuantas semanas . Me encontraba en la fila del supermercado a la espera de mi turno, una instancia que me impacienta bastante en esta vida y que suelo consumir mirando mi celular, e l techo, los productos cercanos, las caras de los extraños y los gestos del personal. De pronto, las palabras de la mujer que estaba pagando en la caja llegaron a mis oídos, nítidas: “No, no le digan a tu hermano que le queda poco tiempo de vida. Te lo digo por experiencia: nosotros decidimos no decirle a mi nuera en su momento y fue mejor. ¿Para qué pasar por esa instancia? Jamás hay que decirle a alguien que va a morir pronto. Se vive mejor sin saber”. Ella lo afirmaba con una seguridad arrolladora, como quien posee las claves de la vida, las verdades absolutas y a mí todo el diálogo me dio impotencia, indignación, hasta rabia. “Claro, claro”, le acotó la cajera, “Creo q...
En el día a día, a veces es un desafío mantenerse fiel a uno mismo, a la propia esencia e identidad. Lo urgente opaca lo importante y, sin darnos cuenta, corremos el riesgo de aplazar nuestros proyectos, dudar acerca de quiénes somos y cuáles son nuestros verdaderos objetivos de vida. En este espacio propongo que tomemos las riendas, reafirmemos nuestra identidad y nos animemos a abrazar la vida para avanzar hacia nuestros sueños con paso pequeño o grande, pero decidido y lleno de amor propio.