Sucedió hace un par de semanas, antes de la llegada del año nuevo. Mi hermana había recibido la visita de una amiga que vive en Alemania, c uyos padres residen en Brasil y que, para las fiestas, suele visitar a sus viejas amistades en la querida Argentina, país que la vio crecer. Adoro, admiro y me atraen aquellas almas curiosas, que sienten que son habitantes de un mundo sin fronte ras . Viajar, sin dudas, nos abre la cabeza; vivir por un tiempo corto, medio o largo en otros rincones del planeta, la expande de maneras insospechadas. Es que, al estar en contacto con otros aromas, aires, cielos, verdes, construcciones , personas, costumbres y calles, todo aquello que considerábamos cierto, normal y acostumbrado, sufre un sacudón que nos golpea hasta las entrañas y nos obliga a dudar de nuestras realidades y formas de ser . Y eso, si lo dejamos fluir , es...
En el día a día, a veces es un desafío mantenerse fiel a uno mismo, a la propia esencia e identidad. Lo urgente opaca lo importante y, sin darnos cuenta, corremos el riesgo de aplazar nuestros proyectos, dudar acerca de quiénes somos y cuáles son nuestros verdaderos objetivos de vida. En este espacio propongo que tomemos las riendas, reafirmemos nuestra identidad y nos animemos a abrazar la vida para avanzar hacia nuestros sueños con paso pequeño o grande, pero decidido y lleno de amor propio.