Ese día me encontraba en un tren no muy poblado en un estado de ensoñación plena. Las imágenes a mi alrededor me resultaban extrañas, como la representación de una escena teatral sin trama, sin protagonistas, ni razón de ser. El todo y la nada misma de la vida salpicada en una sucesión de segundos, devenidos en minutos efímeros y que transcurrían en ese no lugar transitorio, en un espacio y tiempo compartido con seres que lo más seguro es que jamás volvería a ver. A unos metros, un violinista de pelo largo y vestido en tonos beige comenzó a entonar melodías rock en sus cuerdas tensas y agudas. Dejé mis auriculares de lado para escucharlo y observar la velocidad de sus movimientos y la expresividad de los gestos faciales, que acompañaban la intensidad de los momentos más complejos de la pieza. Iba parada, apoyada en un descanso y frente a mí pude ver a un puñado de oficinistas, hombres y mujeres absortos en sus c...
En el día a día, a veces es un desafío mantenerse fiel a uno mismo, a la propia esencia e identidad. Lo urgente opaca lo importante y, sin darnos cuenta, corremos el riesgo de aplazar nuestros proyectos, dudar acerca de quiénes somos y cuáles son nuestros verdaderos objetivos de vida. En este espacio propongo que tomemos las riendas, reafirmemos nuestra identidad y nos animemos a abrazar la vida para avanzar hacia nuestros sueños con paso pequeño o grande, pero decidido y lleno de amor propio.